En el mundo de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST), medir es fundamental. Sin embargo, tras visitar diversas organizaciones, hemos notado un patrón común: los indicadores existen y se miden con puntualidad, pero rara vez se les da una utilidad real. Muchas empresas mantienen las mismas métricas y metas año tras año, convirtiendo la medición en un trámite administrativo en lugar de una herramienta de mejora.
El riesgo de los indicadores reactivos y de cumplimiento
Es cierto que existe una obligación legal de reportar índices como los de frecuencia o gravedad. No obstante, estos son indicadores reactivos; es decir, nos informan sobre lo que ya sucedió (el evento o accidente).
Por otro lado, es muy común encontrar indicadores de "avance vs. planificación", como el clásico:
- (Capacitaciones ejecutadas / Capacitaciones planificadas) x 100
Si bien esto ayuda a controlar la agenda, no nos dice nada sobre la seguridad real en el campo.
Problemática: El indicador que "miente" con la verdad
Imagina que tu indicador de cumplimiento de capacitaciones marca un 100% año tras año. Sobre el papel, el sistema es perfecto. Sin embargo, al bajar a la zona de trabajo y preguntar a un colaborador sobre los peligros críticos de su puesto, notas que no conoce lo básico.
¿De qué sirve un 100% de asistencia si no hay aprendizaje? Aquí es donde debemos reflexionar si lo que medimos realmente aporta valor al grado de madurez de nuestro sistema de gestión.
Consejos para replantear tus indicadores de SST
Para que tus métricas dejen de ser solo números en un Excel y se conviertan en gestión estratégica, te sugerimos estos tres enfoques:
1. Mide la eficacia, no solo el cumplimiento
En lugar de solo contar cuántas personas asistieron a una charla, implementa indicadores que evalúen el conocimiento adquirido.
- Consejo: Cambia "Capacitaciones ejecutadas" por "Porcentaje de trabajadores que aprueban la evaluación de riesgos de su puesto".
2. Alinea los indicadores a la madurez del sistema
Si tu sistema ya es maduro y los accidentes son bajos, deja de enfocarte solo en lo reactivo. Empieza a medir dimensiones preventivas como:
- Competencias: Impacto de la formación en el desempeño diario.
- Condiciones de trabajo: Porcentaje de actos o condiciones inseguras corregidas en menos de 24 horas.
- Cultura: Número de sugerencias de mejora reportadas por los propios trabajadores.
3. Evalúa el impacto en el desempeño
Un buen indicador debe responder a una necesidad específica de mejora. Si detectas fallas en el cumplimiento legal, crea un indicador temporal que mida el cierre de brechas normativas hasta que el proceso se estabilice.
Conclusión
Los indicadores deben evolucionar junto con tu empresa. Si tus metas no han cambiado en tres años, es probable que tu sistema de gestión esté estancado. Replantear la forma en que medimos la SST no solo nos ayuda a cumplir con la ley, sino que garantiza que cada trabajador regrese a casa sano y salvo.
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